Historias que necesitan más de un disparo. Proyectos documentales sobre el paso del tiempo, los lugares que dejamos atrás y la vida en la calle.
En los paisajes secos del sur, las construcciones no luchan contra el entorno: se funden con él. Garajes, tapias y refugios donde el sol y el tiempo han ido borrando el rastro humano. Lo que queda cuando todo lo demás se marcha.
La inmensidad despojada del territorio donde la luz mineral esculpe la soledad de la tierra. Un registro pausado de horizontes abiertos, polvo en suspensión y el eco callado de un paisaje que resiste al paso del tiempo.
El parabrisas como frontera y encuadre en movimiento. Escenas capturadas desde la penumbra del vehículo, donde el asfalto y las luces transforman el viaje cotidiano en una pausa cinematográfica.
La calle entendida como un escenario de encuentros involuntarios. Fotografía documental que aísla los contrastes del día a día, deteniendo el instante exacto donde la vida cotidiana convive con la ficción.
Una selección de disparos singulares donde cada imagen funciona de forma autónoma. Tiradas limitadas en papel de conservación y montajes de sala.