
Mi mirada se articula a través de tres ejes constantes que definen mi búsqueda:
La poética de la ausencia: Me interesa el rastro de lo que ya no está, el silencio de los espacios olvidados y la extrañeza de los lugares en pausa.
La experiencia del tránsito: Observar la vida desde el movimiento, explorando la frontera entre el observador y lo observado, a menudo mediada por reflejos, cristales y la propia velocidad.
La pulsión de lo cotidiano: Capturar la energía humana en su estado más puro y desorganizado, encontrando el orden invisible y la belleza imprevista en el azar de la calle.
No busco la foto perfecta; busco la punzada de lo real. Mi fotografía es el rastro de mi propio asombro y una invitación a detenerse, aunque sea solo un segundo, en la intensidad del aquí y el ahora.
david ortega